¿Pueden los gatos comer queso?

¿Pueden los gatos comer queso?

A los gatos les encanta el queso. Son suaves, deliciosos y tienen un gran impacto con solo un pequeño bocado. Pero, ¿son seguros para los gatos?

Los agrega a su sándwich, los pone en ensaladas y los combina con vino y galletas saladas. Si tienes un amigo felino dando vueltas, la tendencia natural sería darle un premio. Pero espera, ¿deberías?

Vamos a averiguarlo.

¿Pueden los gatos comer queso?

La respuesta es sí, los gatos pueden comer queso de vez en cuando. Los gatos, sin embargo, no deben comer queso todo el tiempo.

¿Por qué? Debido a que la mayoría de los gatos son intolerantes a la lactosa, lo que significa que comer queso y otros productos lácteos podría causar efectos secundarios adversos, como vómitos, náuseas, heces blandas, diarrea y otros problemas gastrointestinales.

Pero espera, ¿a los gatos no les encantan los lácteos? Vemos la imagen proverbial de gatos terminándose sedientos un cuenco de leche, lamiendo gotas de leche en el suelo o en su pelaje. Esta imagen se ve en todas partes, e incluso el famoso personaje de Garfield mastica adictivamente lasaña con queso casi todos los días.

Esta imagen en la mente de las personas acerca de que los lácteos son buenos para los gatos es completamente errónea porque los gatos no tienen la enzima necesaria en el estómago para digerir los lácteos, y esto incluye el queso.

Claro, puede darles un bocadillo o un bocado de vez en cuando, pero nunca debe formar parte de su dieta habitual.

¿Por qué la mayoría de los gatos son intolerantes a la lactosa?

Los seres humanos y otros animales omnívoros tienen enzimas lactosa naturales en su sistema digestivo. Esta enzima es necesaria para descomponer la lactosa en los productos lácteos.

Desafortunadamente, los gatos no producen esta enzima, lo que dificulta o imposibilita la digestión de los lácteos. El resultado son problemas gastrointestinales como vómitos, dolor abdominal, diarrea, gases, pérdida de apetito e incluso deshidratación por deposiciones frecuentes.

Los gatitos, por otro lado, producen lactasa durante sus primeras cuatro semanas de vida, lo que les permite digerir la leche de gato. Pero más allá de estas cuatro semanas, cuando son destetadas de la leche materna, producen cada vez menos lactasa, lo que las hace intolerantes a la lactosa una vez que comienzan a consumir alimentos sólidos.

¿Qué tal el queso sin lactosa?

Si bien hay quesos no lácteos disponibles, todavía tienen un alto contenido de grasa y sodio. El consumo excesivo de queso no lácteo puede provocar aumento de peso y obesidad, lo que puede provocar muchos problemas de salud en los gatos, como la hipertensión. Y el alto contenido de sodio también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y problemas renales.

Al igual que con el queso normal, puede alimentar a su gato con queso no lácteo, siempre que no lo incluya en su dieta habitual. Sería aconsejable comer de vez en cuando queso para gatos y otros alimentos para humanos.

¿Puedo darle a mi gato todo tipo de queso como regalo?

La respuesta es no. Hay ciertos tipos de queso que contienen otros ingredientes que pueden ser tóxicos para los gatos. El queso brie, por ejemplo, es un queso blando popular que contiene leche cruda. La leche cruda puede contener Listeria o Salmonella, que son patógenos que pueden causar enfermedades graves.

El queso azul también es un gran NO para los gatos porque está hecho con el cultivo del moho Penicillium, que es tóxico para los gatos. Cualquier queso mohoso puede ser peligroso para los gatos.

Síntomas a tener en cuenta

Si sospecha que su gato ha comido demasiado queso, debe estar atento a los siguientes síntomas:

  • Vómitos
  • Diarrea
  • Gases
  • Pérdida de apetito
  • Movimientos intestinales frecuentes
  • Deshidratación
  • Letargo
  • Debilidad

La razón por la que nuestro gato experimenta estos síntomas después de consumir queso es porque la lactosa ingerida permanece en su estómago, en lugar de ser procesada en el torrente sanguíneo. Cuando la lactosa del queso permanece en el estómago, fermenta y provoca problemas gastrointestinales.

Si alimenta a su gato con queso con regularidad y no sabía que los gatos son intolerantes a la lactosa, es posible que también haya notado un cambio en su apetito o una pérdida de peso inusual.

Cuando note estos síntomas y su gato se haya vuelto letárgico, es hora de que lleve a su gatito al veterinario.

Conclusión

El queso no es peligroso para los gatos cuando se le da de forma ocasional. Pueden ser peligrosos cuando incluye queso en su dieta habitual.

Aparte de los problemas gastrointestinales, el consumo frecuente de queso puede agravar los problemas renales debido al alto contenido de sodio. También puede producirse un aumento del riesgo de obesidad debido al alto contenido de grasa del queso, lo que puede provocar otros problemas de salud.

Ocasionalmente, puedes darles queso a tus gatos, pero asegúrate de que sea un trozo pequeño, como del tamaño de un dado. Pero si puede, es mejor que evite darle alimentos de humanos a su gato para estar seguro y más bien compre comida para gatos seca o húmeda.

 

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