¿Tu gato tiene dolor? ¡Reconoce estos signos y síntomas!

¿Tu gato tiene dolor?  ¡Reconoce estos signos y síntomas!

Si eres dueño de un gato, probablemente sabrás que está en la naturaleza de un gato ocultar el dolor, se vuelve difícil o imposible entender cuándo un gato necesita atención. Sin embargo, antes de comenzar a sacar conclusiones sobre tu gato, debes comprender estos puntos que se mencionan a continuación.

# 1. ¿Por qué los gatos esconden su dolor?
Los gatos son cazadores por naturaleza, y su tendencia a disfrazar la incomodidad es un vestigio evolutivo de sus días en la naturaleza, donde las lesiones o enfermedades pintan una diana en su espalda para los depredadores cercanos. La apariencia de debilidad haría vulnerable a un gato o lo pondría en peligro de ser intimidado o abandonado por su grupo. Aunque los gatos domésticos no tienen nada de que preocuparse por convertirse en presas, es posible que vean a otras mascotas en la casa o incluso a otras personas como su competencia. Incluso si eres extremadamente sobreprotector con ellos, es posible que aún no puedas detectar cuándo tu gatito está enmascarando sus síntomas de dolor.

# 2. Reconociendo los síntomas del dolor en los gatos
Un gato que experimenta dolor a menudo mostrará cambios de comportamiento que van acompañados de cambios de humor. Como padre de un gato, debes detectar cuándo tu gato no está de humor para mezclarse con nadie de la familia y no muestra ningún signo de estar en lo correcto o equivocado. A continuación se mencionan los pocos cambios de comportamiento entre los gatos cuando tienen dolor:
– Ocultación.
– Sentado quieto y encorvado.
– Pérdida de interés en personas, otras mascotas o incluso actividades.
– Descuidar de arreglarse a sí mismos, o incluso arreglarse demasiado en un lugar.
– Ronroneo, maullidos excesivos o vocalizaciones inusuales.
– Inquietud o agresión hacia un entorno amigable.

Aparte de estos cambios de comportamiento, un gato con dolor perderá el apetito de repente. También podría presenciar vómitos inusuales. Cuando los gatos sufren dolores crónicos, como artritis, pueden dejar de usar la caja de arena o dejar de trepar objetos en la casa porque les resulta demasiado difícil hacerlo.

# 3. ¿Cómo puede ayudar tu veterinario?
Cualquier comportamiento anormal de un gato debe significar una visita inmediata a tu veterinario. En lugar de experimentar con sus suplementos y medicamentos, es mejor que lo lleves al veterinario, quien podrá determinar si estos cambios se deben al dolor o a una enfermedad. Dependiendo del motivo del cambio de comportamiento, su veterinario tratará la causa subyacente. El veterinario ayudará con el manejo del dolor, que incluye la prescripción de analgésicos, terapia de calor, rehabilitación física e incluso masajes. Si la gata sufre de dolor articular crónico, el veterinario le recetará alimentos para el control de peso y, a veces, recomendará cambios en su dieta.
Es posible que deba visitar al veterinario varias veces al mes hasta que tu gato muestre un comportamiento normal una vez más. No dude en tomarse un tiempo de su apretada agenda para llevarla a la visita, recuerde que cada visita ayudará a tu gato a vivir más tiempo y de manera más saludable.

# 4. ¿Cómo puedes ayudar?
Lo único que puede hacer tu veterinario es recetarle la medicación adecuada y verlo de vez en cuando, pero aún tiene una mayor responsabilidad que manejar. Recuerda pasar mucho tiempo con él; Puede que no lo pida, o que a veces incluso evite el amor que le das, pero lo necesita más. Puedes considerar reubicar su cama, platos de comida, tazones de agua y caja de arena, para que sean más fáciles de localizar para él. Asegúrate de que la caja de arena sea lo suficientemente simple para que pueda trepar sin esfuerzo. En caso de que vivas con una familia numerosa, recuerda mantener a los niños alejados de él. Si bien podría escapar, no querrás que pierda la confianza en las personas mientras se recupera.
Sin duda, tu gato es una parte importante de tu vida e incluso si te preocupa su salud, recuerda que es un luchador. No olvides darle todo el amor y la atención que ha estado evitando por un tiempo. Y una vez que esté bien, será la misma bola de ronroneo de siempre, la que rompió cosas en el suelo y saltó de un rincón de la casa a otro.

 

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